- Cuarta edición de Vallekas Negra, del 2 al 8 de febrero en el Ateneo Republicano de Vallekas con más de veinte autores invitados.
- Programación con mesas sobre memoria democrática, periferias y Palestina, además de presentaciones, club de lectura y concurso de relatos.
- Festival autogestionado, sin apoyo público ni privado, sostenido por el vecindario y el Ateneo como motor cultural del barrio.
- Clausura con premios del III Concurso de relatos y homenaje al escritor cubano Leonardo Padura.

Vallekas Negra vuelve a situar a Vallecas en el mapa literario con una cuarta edición centrada en la novela negra y su dimensión social. Durante una semana entera, autores, lectores y colectivos del barrio compartirán historias de crimen, memoria y denuncia en un festival que se ha ganado un hueco en la agenda cultural madrileña.
Lejos de los grandes patrocinios, este encuentro se sostiene exclusivamente con el esfuerzo del vecindario y del Ateneo Republicano de Vallekas, que acoge todas las actividades. Presentaciones de libros, mesas redondas, cine, yincanas, un concurso de relatos en pleno auge y un homenaje internacional convierten al distrito en un auténtico epicentro del género noir con acento de barrio.
Un festival de novela negra y social arraigado en Vallecas

La cuarta edición de Vallekas Negra se celebra del lunes 2 al domingo 8 de febrero en el Ateneo Republicano de Vallekas, en la calle Arroyo del Olivar, 79. El centro cultural se convierte esos días en el corazón de una programación intensa que reúne a más de veinte autores y autoras, además de lectores, asociaciones y colectivos del distrito.
El festival nació en 2023 como una iniciativa vecinal sin apoyo público ni privado, impulsada por el periodista y escritor Ignacio Marín con el respaldo del Ateneo, presidido por Marta Sánchez. La idea era sencilla pero ambiciosa: dotar al barrio de una cita literaria estable que combinara la pasión por la novela negra con una mirada crítica sobre la realidad social.
Desde aquella primera edición, el proyecto ha evolucionado “a base de prueba y error”, como reconoce su director, afinando formatos, acortando la duración a una semana y apostando por mesas de debate más compactas y paritarias. El resultado es un festival que, pese a seguir siendo autogestionado, ha ido ganando peso hasta convertirse en una referencia nacional del género noir con acento social.
En estos años han pasado por Vallekas Negra nombres clave de la novela negra en España como Juan Madrid, Alicia Giménez Bartlett, Manuel Rivas, Berna González Harbour, Carlos Bardem o Cristina Fallarás. Esa nómina, unida al crecimiento del público y al interés creciente de editoriales y autores por participar, ha consolidado la cita como un espacio imprescindible para el noir hecho desde los barrios.
Aun así, la organización mantiene su filosofía original: ni subvenciones ni grandes marcas detrás. Todo se sostiene con trabajo voluntario y militante desde el Ateneo, que lleva décadas apostando por una programación cultural alternativa frente a lo que consideran una atención institucional insuficiente hacia Vallecas.
Programación día a día: noir, memoria democrática y periferias
El programa de esta cuarta edición combina presentaciones de novelas, mesas temáticas y encuentros con autores que ponen el foco en tres grandes ejes: memoria democrática, periferias y cultura palestina. Todo ello sin perder de vista el entretenimiento y la cercanía con el público.
La inauguración tendrá lugar el lunes 2 de febrero a las 19:00 horas con un encuentro literario protagonizado por Alejandro M. Gallo, escritor leonés y director del festival de novela negra Llanegra. Acompañado por el editor Jesús Egido, presentará Vallekas 2084, una distopía de género negro ambientada en una Vallecas futurista donde se llevan al extremo tendencias actuales como el neoliberalismo, el poder de las grandes corporaciones y la desinformación.
El martes 3 de febrero será el turno del prolífico autor Víctor Claudín, que presentará su novela Vivo en la oscuridad junto a Alberto Pasamontes. La obra mezcla crimen, corrupción y el mundo discográfico, lo que encaja con esa idea de que la novela negra sirve para iluminar las zonas más opacas de la vida cotidiana.
Tras esa presentación se celebrará la mesa redonda “Novela negra rural y de periferia”, con la participación de David Llorente, Mercedes Rodrigo, Miguel Salas y Marta del Riego, moderados por el propio Ignacio Marín. El debate quiere escapar de los tópicos del género, tradicionalmente asociado a grandes urbes lluviosas, para reivindicar nuevos escenarios: pueblos, periferias urbanas y la llamada España vaciada como espacios donde también se cruzan violencia, desigualdad y resistencia.
El miércoles 4 de febrero la jornada se abre con la presentación de Partida de nacimiento, del exconcejal de Puente y Villa de Vallecas Paco Pérez, acompañado por Emilio Delgado. La novela recorre la historia de una saga familiar vallecana a lo largo del último siglo, entrelazando intriga, memoria histórica y referencias al lawfare, en línea con el enfoque social del certamen.
Esa misma tarde tendrá lugar la mesa “Literatura y memoria democrática”, dirigida por la presidenta del Ateneo, Marta Sánchez, con Emilio Silva, Lourdes Ortiz, Sol Gómez Arteaga y Luis Puicercús “Putxi” como ponentes. En un contexto en el que proliferan discursos revisionistas sobre la Guerra Civil, el franquismo o la Transición, el encuentro subraya el papel de la literatura como herramienta para recuperar historias silenciadas y para contar desde los márgenes lo que el relato oficial suele omitir.
El jueves 5 de febrero se centra en dos citas clave. Primero, la presentación de Fondo buitre de Paco Gómez Escribano, una de las voces más reconocidas de la novela negra española, que conversará con Ignacio Marín. El libro se adentra en la especulación inmobiliaria y el impacto de los fondos de inversión en los barrios populares, un tema especialmente sensible para zonas como Vallecas, donde la vivienda y los desahucios forman parte del día a día.
A continuación, la mesa “Literatura por Palestina” abordará cómo el arte y las letras pueden contribuir a visibilizar la situación de Gaza y Palestina. Moderada por Elena Quintero, de la Asamblea Vallekas por Palestina, contará con las intervenciones de Irene Zugasti, Nicolás Castellano, Teresa Aranguren y Mauricio Valiente. La propuesta busca reflexionar sobre la responsabilidad de escritores y periodistas a la hora de narrar un conflicto que, según la organización, no puede quedar diluido en el ruido informativo.
Actividades paralelas: cine, yincana, club de lectura y feria del libro
Más allá de las charlas y las firmas de libros, Vallekas Negra ha ido sumando actividades que llevan el noir a las calles y a otros lenguajes artísticos. La idea es que el festival sea una experiencia compartida, no solo una sucesión de actos en un salón de actos.
El viernes 6 de febrero el protagonismo será para el cine con un ciclo de cortometrajes de género negro presentado por el actor Vicente Gil. La sesión propone un recorrido por historias breves donde se condensan las claves del noir: ambientes opresivos, personajes que bordean la ley y dilemas morales sin respuestas sencillas.
El sábado 7 de febrero el barrio “se viste de negro” con la ya clásica yincana negra por Vallecas, organizada por la Asociación Cultural Gandalf a partir de un relato de Ana Grandal. Los participantes deberán seguir pistas y resolver enigmas por distintas calles y rincones del distrito, transformando el espacio urbano en un tablero de investigación colectiva.
Ese mismo día, el Club de lectura del CEIP Carlos Sainz de los Terreros presentará al escritor Marto Pariente, en un encuentro que refuerza el vínculo entre el festival y la comunidad educativa. De este modo, la novela negra también se abre a lectores jóvenes y a familias del entorno escolar, ampliando el alcance del certamen más allá del público habitual.
Durante toda la jornada del sábado, el Ateneo Republicano de Vallekas acogerá además una pequeña feria del libro dedicada a librerías y editoriales locales. Se dará espacio a sellos muy vinculados al barrio y al género, como MAR Editor —referente en novela negra—, los proyectos ligados a la librería La Esquina del Zorro (Agita Vallekas y Desacorde Ediciones), o nuevas apuestas como Tinta Roja, centrada en ensayo y textos militantes, y Ediciones en Negro, especializada precisamente en noir.
Con esta feria, la organización pretende dar voz al tejido literario vallecado que está emergiendo en los últimos años y, si la respuesta es buena, consolidar la iniciativa en futuras ediciones. La cercanía entre autores, editores y lectores es uno de los sellos distintivos de Vallekas Negra, que apuesta por una cultura de proximidad.
Concurso de relatos y participación ciudadana
Una de las señas de identidad del festival es su concurso de relatos Vallekas Negra, que se ha convertido en pieza fija de la programación. Nació con la intención de que el festival no fuera solo algo que se mira desde la butaca, sino un espacio donde cualquiera pueda escribir y compartir sus historias.
En esta cuarta edición, el certamen celebra su III Concurso de relatos y ha batido un nuevo récord: se han recibido 188 textos, casi 200 relatos llegados de distintos puntos del mundo, 48 más que en la convocatoria anterior. La cifra confirma que la propuesta tiene tirón y que el noir con mirada social seduce tanto a autores noveles como a aficionados a la escritura.
La entrega de premios está prevista para el domingo 8 de febrero, en el acto de clausura del festival. Más allá de los ganadores, la organización insiste en que lo importante es mantener un canal abierto de creación literaria, que fomente la participación y refuerce el sentido de comunidad en torno a los libros.
Para Ignacio Marín, director del festival, el concurso es ya inseparable de Vallekas Negra: forma parte de la idea de un evento “bidireccional”, donde el público no se limita a escuchar, sino que también tiene la posibilidad de convertirse en autor y protagonista. Ese carácter participativo es uno de los motivos por los que, según la organización, el festival se percibe en el barrio como un proyecto propio.
El éxito del certamen y el aumento de público edición tras edición alimentan la ambición de que Vallecas se consolide como un referente literario a nivel nacional. Desde la dirección del festival insisten en que ya se empiezan a notar los frutos: cada vez son más las editoriales y los escritores que llaman para ofrecerse a participar.
Homenaje a Leonardo Padura y mirada internacional del noir
El broche de oro de esta cuarta edición será el homenaje al escritor cubano Leonardo Padura, una de las figuras más influyentes del género negro en lengua española. El festival le concede el premio Vallekas Negra a la trayectoria, reconociendo así una obra que combina intriga criminal, crítica social y una profunda radiografía de la Cuba contemporánea.
Padura es conocido sobre todo por su serie de novelas protagonizadas por el detective Mario Conde, personaje que este año cumple 35 años de vida literaria. A través de él, el autor ha explorado las luces y sombras de La Habana y de la sociedad cubana, en un tono que encaja especialmente bien con el espíritu crítico y humanista que reivindica Vallekas Negra.
A su amplia producción se suman reconocimientos de primer nivel, como el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015 y el Premio Nacional de Literatura de Cuba 2012. Para la organización del festival, poder rendirle tributo en Vallecas es una manera de subrayar que la novela negra con mirada social es un diálogo que cruza el Atlántico, conectando barrios y realidades distintas pero atravesadas por problemas similares.
El homenaje tendrá lugar en la jornada de clausura del domingo 8 de febrero, justo después de la entrega de premios del concurso de relatos. La sesión finalizará con un aperitivo popular y la actuación del grupo de blues Sesen Stones, que pondrá nota musical a un cierre festivo pensado para prolongar la conversación en un ambiente distendido.
Con esta combinación de reconocimiento a una figura internacional y celebración vecinal, la organización busca dejar claro que Vallekas Negra aspira a situarse en el mapa de los grandes festivales de novela negra, pero sin renunciar a su estilo directo, cercano y de barrio.
Ateneo Republicano, periferias y cultura como herramienta social
Si algo define a Vallekas Negra es la relación estrecha entre el festival, el Ateneo Republicano de Vallekas y el propio barrio. El Ateneo no solo cede su espacio: actúa como motor cultural, aportando una trayectoria de décadas de actividades, debates y propuestas de ocio alternativo construidas desde el voluntariado.
Su presidenta, Marta Sánchez, recuerda a menudo el papel del Ateneo como espacio de contracultura y participación en un distrito donde, según denuncia, la oferta cultural institucional suele quedarse corta. En ese contexto, Vallekas Negra es un ejemplo de cómo un barrio tradicionalmente reivindicativo puede generar su propio ecosistema literario sin esperar a que lleguen ayudas de fuera.
El director del festival, Ignacio Marín, subraya también que no han pedido financiación ni se han sumado a la “burbuja” de festivales del género negro con numerosos patrocinadores. Prefieren mantener un modelo autogestionado, con recursos limitados pero mayor libertad, aunque eso implique no poder cubrir desplazamientos de algunos autores invitados.
Esa independencia se refleja en la elección de temas y en los ejes de las mesas redondas: memoria democrática, periferias y cultura palestina. Al abordar estos asuntos, Vallekas Negra reclama que la novela negra no se quede en el puro entretenimiento, sino que sirva también para pensar las desigualdades, el pasado traumático y los conflictos internacionales desde una perspectiva crítica.
La propia ubicación del festival, en un distrito periférico de Madrid con una fuerte identidad de barrio, refuerza ese mensaje. Para muchos de los autores invitados, Vallecas es un escenario literario de pleno derecho, con calles, personajes y realidades que alimentan tramas donde el crimen es solo la punta del iceberg de problemas más profundos.
A lo largo de estos días, la cuarta edición de Vallekas Negra propone una combinación de fiesta literaria, reflexión política y participación ciudadana que encaja bien con la historia combativa del barrio. Entre presentaciones, debates, cine, yincanas, feria del libro, premios y homenajes, el festival confirma que la novela negra, cuando se mezcla con la vida de los barrios y sus luchas, puede ser mucho más que un simple pasatiempo.
