Nos parece mejor: Historia deportista

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  • Autor:

  • 150 páginas

  • ISBN: 9788416001996
  • Publicación: 2018-09-12

  • Editorial: Libros del K.O.

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La meritoria historia del Deportivo de La Coruña.

El libro cuenta la meritoria historia del Deportivo de La Coruña, el equipo de fútbol que en los años noventa se ganó el cariño de los aficionados españoles por sus heroicas gestas en la Liga y en la Copa del Rey. El equipo, gracias a la ambiciosa gestión de su presidente, incluso llegó a codearse con la realeza del fútbol europeo. Sin embargo, aquellos años gloriosos escondían una gestión económica completamente alocada, lo que condujo al equipo a una depresión de la que aún hoy no se ha recuperado.

La historia del Deportivo, analizada con la lupa de Nacho Carretero (autor de Fariña), se convierte en un estupendo crisol para comprender los despilfarros de la sociedad española en aquella época. Los años de penurias que siguieron al estallido de aquella burbuja futbolística, permite descubrir a Nacho Carretero que el amor por su equipo está por encima de momentos malos y de momentos buenos, y que la relación que estableció con el equipo de su ciudad durará para siempre. Porque, como afirma el propio libro, “hacerte de un equipo es como una conga: es muy fácil entrar, pero es muy difícil salir”.

Descubren un libro que a través de la historia del Deportivo propone un estupendo crisol para comprender los despilfarros de la sociedad española en aquella época.

FRAGMENTO

A cambio, había dinero, oportunidades, centros comerciales. Yo iba al campo con mis amigos, no con mi viejo. Por entonces estaba estudiando y me quedaban un par de años para empezar mis prácticas (que me llevarían al Marca y a conocer a Jabo). Hubo un gol de cabeza de Donato en un córner y otro de Roy Makaay tras un pase de Manuel Pablo con pelo. No hubo penaltis fatales en el último minuto. Solo alegría, jugadores con experiencia y finales felices. Vencimos 2-0, se desató la ciudad.
Cuando el árbitro pitó el final, mi amigo Jacobo y yo saltamos la valla de Riazor y corrimos por el césped sin dirección, solo para expresar la felicidad que nos quemaba, como cuando un niño pequeño se pone nervioso y corre por el pasillo de casa.
Éramos campeones, campeones de liga, aunque en ese momento no lo comprendíamos en su totalidad. Tuvieron que pasar incluso años para que lo hiciéramos. En aquel momento solo corríamos. Y en plena carrera, sin querer, como si me encontrase a un familiar lejano en un pasillo de El Corte Inglés, me topé con Fran, que sonreía con los brazos levantados.

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