- La reina Letizia fue fotografiada con un ejemplar de 'El loro de Flaubert' a su llegada a Oslo.
- La novela coincide con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026 otorgado a Julian Barnes.
- Felipe VI, Letizia y la reina Sofía asistieron al funeral de Estado de Harald V de Noruega.
La reina Letizia ha vuelto a demostrar que la lectura la acompaña hasta en los compromisos internacionales más solemnes. A su llegada a Oslo, donde los reyes de España se desplazaron para participar en el funeral de Estado de Harald V de Noruega, la monarca fue captada con un ejemplar de ‘El loro de Flaubert’, del escritor británico Julian Barnes. Una imagen que ha dado enseguida la vuelta al mundo y que ha conectado la cita noruega con uno de los grandes eventos culturales de la agenda real española.
La fotografía, tomada en la entrada del Gran Hotel de la capital noruega, muestra a Letizia vestida completamente de negro, con el pelo recogido con una pinza y portando junto a una tableta un libro en papel. No es un detalle baladí, porque la obra elegida es una de las novelas más representativas de Barnes, precisamente el autor galardonado este año con el Premio Princesa de Asturias de las Letras, que recibirá de manos de la princesa Leonor el próximo 23 de octubre en Oviedo.
La elección de la lectura ha sido interpretada como una muestra más del interés de la reina por conocer de primera mano el trabajo de los premiados con los que la familia real compartirá actos en las próximas semanas, incluida una audiencia real y la ceremonia en el Teatro Campoamor. No es la primera vez que Letizia demuestra su conexión con la actualidad literaria, pues es asidua a la Feria del Libro de Madrid, donde en su última visita adquirió títulos tan variados como ‘La grieta’, de Rodrigo Gervasi, o ‘Hambre’, de Knut Hamsun.
El loro de Flaubert: la novela que consagró a Julian Barnes

Publicada originalmente en 1984 con el título ‘Flaubert’s Parrot’, esta novela fue el punto de inflexión en la carrera de Barnes, que hasta entonces había publicado ‘Metrolandia’ sin lograr un gran eco internacional. La obra, que en España edita Anagrama con traducción de Antonio Mauri, fue finalista del Premio Booker y recibió posteriormente el Geoffrey Faber Memorial Prize y el Prix Médicis, situando al autor británico en la primera línea de la narrativa europea.
La trama sigue a Geoffrey Braithwaite, un médico inglés jubilado y viudo, fascinado por la figura de Gustave Flaubert. Su investigación arranca cuando descubre que dos museos dedicados al escritor francés aseguran conservar el loro disecado que inspiró el relato ‘Un corazón sencillo’. La búsqueda del ejemplar auténtico se convierte en un viaje por la vida, la obra y las obsesiones de Flaubert, pero también en una vía de escape para eludir el dolor por la muerte de su esposa.
Barnes construye así una obra que desafía las clasificaciones convencionales, alternando ficción, biografía, crítica literaria, cartas, listas y juegos narrativos. Ese híbrido entre novela y ensayo, que reflexiona sobre la dificultad de conocer por completo a otra persona, es uno de sus mayores aciertos, y explica que la crítica lo considere un ejemplo destacado de la narrativa posmoderna.
Un viaje a Oslo marcado por la solemnidad

Los reyes Felipe y Letizia, junto a la reina Sofía, viajaron en la tarde del martes 8 de septiembre a la capital noruega para asistir a los actos por la muerte de Harald V, fallecido el 28 de agosto a los 89 años tras más de tres décadas de reinado. La comitiva española se alojó en el Gran Hotel de Oslo, donde coincidieron con otras casas reales europeas, creando una escena que reunió a 16 reyes, 21 príncipes y tres grandes duques durante la jornada del funeral.
La ceremonia, celebrada el 9 de septiembre en la Catedral de Oslo, contó con tres momentos clave: la procesión fúnebre por la ciudad al mediodía, la misa en la Catedral de El Salvador y el entierro en el Mausoleo Real. Durante la misma, Felipe VI lució el uniforme de gala de la Armada, mientras que Letizia optó por un diseño de tweed negro acorde a la sobriedad del acto. El nuevo rey Haakon VIII recordó a su padre como el ‘abuelo de Noruega’, en unas palabras que emocionaron a todos los presentes.
La presencia española en el funeral se convirtió así en una de las imágenes más destacadas de la jornada, reforzando los lazos históricos entre ambas monarquías y mostrando la unidad de las casas reales europeas en momentos de pérdida.
El Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026

La conexión entre el libro que lee Letizia y la actualidad cultural no es casual. El jurado del Premio Princesa de Asturias de las Letras eligió a Julian Barnes el pasado 10 de junio, destacando su condición de’extraordinario narrador y ensayista, dotado de humor, ironía y de un optimismo melancólico y un pesimismo alegre’. El acta también subrayó la mirada europeísta del autor y su capacidad para abordar disciplinas como la literatura, el arte, la música o la gastronomía.
Barnes, nacido en Leicester en 1946 y formado en Lenguas Modernas en Oxford, trabajó como lexicógrafo y crítico antes de dedicarse por completo a la literatura. Con más de cuatro décadas de carrera, ha confesado que ‘Despedidas’ será su última novela, un ensayo sobre el paso del tiempo, el amor y la necesidad de aprender a decir adiós, publicado en enero de este año.
La reina Letizia, conocedora de los galardonados y de sus obras, demuestra con esta lectura su compromiso con la cultura y su interés por los autores premiados, una actitud que ya ha mostrado en anteriores ocasiones y que refuerza la imagen de una monarca cercana a la literatura europea contemporánea.
Queda por ver si el encuentro con Barnes en Oviedo dará pie a que la reina comente algún detalle de la novela con el autor. Lo que parece seguro es que esta imagen de Letizia con ‘El loro de Flaubert’ en la mano ya es historia de la crónica social y cultural, y un guiño más a la fructífera relación entre la Corona y el mundo de las letras.

La visita a Oslo ha servido para confirmar que la pasión por la lectura de la reina no entiende de agendas ni distancias. Con su característica discreción, Letizia convirtió un detalle personal en un gesto institucional de apoyo a la cultura, demostrando una vez más que los libros forman parte esencial de su vida pública y privada. La imagen de la monarca, con el libro de Barnes bajo el brazo, quedará como uno de los momentos más comentados de una jornada que también fue histórica para la realeza noruega.
