La Feria del Libro de Castellón vive su edición más multitudinaria y consolida el parque Ribalta como gran paseo literario

Última actualización: 7 mayo, 2026
  • La Feria del Libro de Castellón alcanza su edición más multitudinaria con 18.000 visitantes y 12.000 libros vendidos.
  • El traslado al andén central del parque Ribalta y el récord de 28 casetas y más de 180 autores refuerzan su peso cultural.
  • La programación combina grandes firmas, talento local, creación femenina y actividades infantiles y musicales.
  • Servicios como la Biblioteca Itinerante de Hospitales, el Bibliobús y las food-trucks amplían el impacto social y económico del certamen.

Feria del Libro de Castellón en el parque Ribalta

La Feria del Libro de Castellón ha vivido su mejor edición desde que se celebra en la ciudad. La 42ª convocatoria ha superado con creces todas las expectativas, tanto en asistencia como en ventas y repercusión cultural, situando a Castellón en un lugar destacado dentro del mapa de grandes citas literarias del ámbito estatal.

Con el parque Ribalta convertido en un gran paseo literario, el certamen ha reunido a miles de lectores, decenas de casetas y una programación que ha mezclado firmas multitudinarias, premios literarios, actividades infantiles, música en directo y servicios pensados para acercar la lectura a todos los públicos, incluidos pacientes hospitalarios.

Cifras históricas: más visitantes, más libros y mayor impacto económico

Ambiente en las casetas de la Feria del Libro de Castellón

Según el balance municipal, la 42ª edición se ha cerrado con 18.000 visitantes y 12.000 libros vendidos, unas cifras que marcan techo histórico para la Feria del Libro de Castellón. Son 8.000 asistentes más y 6.000 ejemplares vendidos adicionales respecto al año anterior, un salto que consolida la tendencia al alza del evento.

El Ayuntamiento cifra en más de 150.000 euros el impacto económico generado alrededor del certamen, un dato que refuerza la idea de que la cultura no solo tiene un peso simbólico, sino que también mueve actividad comercial, atrae turismo de cercanía y prolonga la estancia de quienes se acercan al parque Ribalta.

La alcaldesa, Begoña Carrasco, ha mostrado su satisfacción por la respuesta del público y ha subrayado que la apuesta por reforzar la programación cultural empieza a dar resultados visibles. Desde el consistorio se interpreta este crecimiento como un paso adelante en la estrategia de posicionar Castellón dentro del calendario nacional de grandes eventos, no solo deportivos o musicales, sino también estrictamente culturales.

A juicio del equipo de gobierno, la feria demuestra que cuando se combinan contenidos de calidad con espacios atractivos, la ciudadanía responde, llena las casetas, participa en las actividades y termina haciendo suyo el evento, algo que se ha podido comprobar en la alta presencia de familias y en la actividad constante a lo largo de los días de celebración.

El parque Ribalta, nuevo eje cultural de la ciudad

Parque Ribalta como escenario de la Feria del Libro de Castellón

Uno de los grandes cambios que explican este impulso es el traslado definitivo de la feria al andén central del parque Ribalta. Libreros, editores y lectores han valorado de forma muy positiva este emplazamiento, que ofrece un recorrido más amplio, cómodo y accesible, convirtiendo la visita en un paseo al aire libre entre libros, presentaciones y espacios de descanso.

El Ribalta se ha consolidado como epicentro cultural de la ciudad durante los días de feria, con casetas alineadas a modo de boulevard literario, zonas de firmas, un templete dedicado a la música y áreas específicas para actividades infantiles. La sensación general entre los participantes es que el nuevo formato facilita la circulación del público y genera un ambiente muy propicio para la compra pausada y la charla con autores.

Esta es la segunda edición gestionada directamente por el área de Cultura del Ayuntamiento de Castellón, que ha querido reforzar no solo la ubicación, sino también la variedad de propuestas y la presencia de nombres con tirón mediático. Desde el consistorio se insiste en que la feria forma parte de una estrategia más amplia para dotar a la ciudad de una programación cultural estable, abierta y participativa.

El parque Ribalta ha funcionado además como punto de encuentro entre vecinos, visitantes y profesionales del libro. A lo largo del certamen se ha podido ver a familias completas paseando entre las casetas, lectores habituales buscando novedades, estudiantes curioseando entre mesas de saldo y clubes de lectura que han aprovechado el marco de la feria para organizar quedadas y recomendaciones en directo.

Récord de casetas y más de 180 autores en un programa de alto nivel

Autores y firmas en la Feria del Libro de Castellón

Este año, la Feria del Libro de Castellón ha alcanzado un máximo histórico de 28 casetas, seis más que en la edición anterior, lo que refleja la buena respuesta del sector y el creciente interés por estar presente en el certamen. A ello se suma la incorporación, por primera vez, de librerías procedentes de Valencia, Huesca, Zaragoza y Teruel, un salto que amplía la proyección de la feria más allá del ámbito provincial.

En cuanto a la oferta literaria, han pasado por el recinto más de 180 autores y autoras, que han presentado y firmado sus obras ante un público muy diverso. Esta cifra sitúa a la Feria del Libro de Castellón como una cita de referencia para escritores, editoriales y librerías, con capacidad para atraer tanto a grandes nombres como a voces emergentes del panorama nacional.

Entre los autores que más expectación han generado se encuentra el castellonense Eloy Moreno, convertido ya en un clásico de la feria, que ha pasado cerca de cuatro horas firmando ejemplares sin que se redujeran de forma significativa las colas de lectores. Su presencia demuestra el arraigo de ciertos nombres locales y la fidelidad del público de la zona.

También han congregado a numerosos seguidores la autora mallorquina Joana Marcús, una de las voces más reconocidas de la literatura juvenil, y Juan del Val, último ganador del Premio Planeta, que han dedicado alrededor de tres horas a firmar libros y conversar con los asistentes. Las imágenes de filas ordenadas y lectores con el móvil preparado para la foto se han repetido en estas y en otras muchas firmas a lo largo de los días.

La programación se ha completado con una nómina amplia de autores de prestigio, entre los que destacan Santiago Posteguillo, Elsa Punset, Máxim Huerta, Blue Jeans, Sara Búho, Antonio Mercero (integrante del colectivo Carmen Mola), Carmen Amoraga, Víctor del Árbol, Luis Zueco o Pol Guasch, entre otros muchos. El conjunto ha reunido a cuatro Premios Planeta, dos Premios Nadal, un Premio Fernando Lara, un Cervantes Chico y el Premio Nacional de Cómic Kim Aubert.

Talento local y creación femenina en primer plano

Más allá de los nombres mediáticos, la feria ha reservado un espacio destacado al talento literario de Castellón y a la visibilización de la creación femenina. Una de las jornadas centrales ha estado marcada por la presentación del XXXIII Concurso de Relatos de Mujeres y por el protagonismo de autoras y autores vinculados a la ciudad.

En el pabellón central se han dado a conocer los relatos ganadores del Concurso de Relatos de Mujeres, impulsado por la Concejalía de Igualdad. El primer premio ha sido para “Las que oyen el ruido del mar”, de la riojana Ester Lorente, una historia que entrelaza las vidas de mujeres de distintas generaciones. El segundo galardón ha recaído en “Mosquits de dos rodes”, de la castellonense Diana Giménez Gil, inspirada en la figura de su abuela, y el accésit —otorgado por primera vez— ha reconocido “Noventa y tres”, de Pilar Díaz Romero, también centrado en una mujer mayor.

La presidenta del Consejo Municipal de Igualdad, Clara Adsuara, ha subrayado la importancia de presentar estos textos en un espacio tan concurrido como la feria, destacando que dos de las autoras premiadas son de la ciudad. Según ha recordado, el objetivo del certamen es fomentar la participación de las mujeres en el ámbito literario y facilitar la difusión de sus obras a través de la publicación.

La jornada dedicada al talento local se ha completado con firmas de autores castellonenses, una mesa redonda sobre la novela negra ambientada en la ciudad —bajo el título “Castellón, escenario de novela negra”, con la participación de Julio César Cano y Queta Ródenas— y un encuentro de la Asociación de Autoras y Autores de Castellón, que refuerza la idea de la feria como punto de encuentro profesional.

En paralelo, se ha presentado en el marco del certamen la obra “Els desastres de la guerra”, de Pedro Montalbán-Kroebel, ganadora del XXXI Premio Ciutat de Castelló de Teatro. Esta actividad ha servido para enlazar la programación de la feria con otros galardones literarios vinculados a la ciudad, dando continuidad a la promoción del libro y la lectura durante todo el año.

Programación infantil y ambiente familiar durante toda la feria

Una de las claves del éxito de esta edición ha sido, de nuevo, el peso de la programación familiar, pensada para que los más pequeños vivan la feria como algo propio. La Biblioteca Infantil se ha consolidado como espacio permanente de lectura, con rincones habilitados para que niñas y niños hojeen cuentos, se sienten a leer o participen en talleres.

Durante todos los días del certamen se han organizado cuentacuentos y actividades de animación lectora, con propuestas como “Una piscina de mar” o “El muñeco que hace reír”, que han reunido a familias enteras en torno a la narración oral. Estas sesiones han contribuido a crear un ambiente distendido y a reforzar el vínculo de los menores con los libros desde edades tempranas.

La agenda infantil se ha completado con diversos talleres creativos, entre ellos “Crea tus personajes de Policán”, “Pasaporte centenario de Astérix” o “Haikus exprés con máquina de escribir”. Estas actividades han permitido que los niños jueguen con la escritura, el dibujo y la imaginación, convirtiendo la visita a la feria en algo más que un mero paseo entre casetas.

El carácter inclusivo del evento se ha dejado notar también en la forma de diseñar los espacios: zonas de paso amplias, actividades a diferentes horas y propuestas pensadas para públicos muy variados, desde quienes se inician en la lectura hasta adolescentes seguidores de autores juveniles, pasando por lectores veteranos interesados en narrativa, ensayo, cómic o novela negra.

El resultado ha sido una feria con un marcado ambiente familiar, en la que era habitual ver carritos de bebé, grupos de escolares acompañados por profesorado, abuelos con nietos y cuadrillas de adolescentes que hacían cola para conseguir la firma de sus autores preferidos, todo ello sin perder el tono relajado propio de un parque urbano.

Música en directo, bibliotecas móviles y servicios que amplían el alcance de la feria

Para reforzar el atractivo del recinto, el Templete del parque Ribalta ha acogido actuaciones musicales gratuitas que han acompañado la actividad de las casetas. Sobre el escenario han pasado artistas como Tesa, Luna Orleans, Los Intensos, Àngela Furquet o Toni Porcar, además del Conservatorio Calasancio y la Banda Municipal de Castellón.

Estas propuestas han buscado vincular literatura, música y ocio, de modo que la feria no se limite a la compra de libros, sino que se convierta en una experiencia cultural más amplia. Muchos visitantes han aprovechado los conciertos para hacer una pausa entre firmas y presentaciones, lo que ha contribuido a alargar la estancia media en el recinto.

Otra de las señas de identidad de la feria ha sido la presencia de la Biblioteca Itinerante de Hospitales, un servicio destinado a acercar las últimas novedades editoriales a los usuarios del Hospital General, el Hospital Provincial y Vithas Castellón. Pacientes, familiares y personal sanitario han podido acceder a libros recientes sin necesidad de desplazarse hasta el parque Ribalta.

Además, durante los fines de semana ha vuelto a estar operativo el Bibliobús de la Diputación, que ha reforzado la oferta de préstamo y ha permitido a muchos lectores descubrir títulos nuevos o gestionar sus préstamos habituales en el propio entorno de la feria. Esta combinación de recursos fija y móvil amplía el alcance de la lectura más allá del espacio principal del certamen.

En el capítulo de servicios, la instalación de tres food-trucks en el entorno del parque ha contribuido a hacer más cómoda la visita y a prolongar el tiempo de permanencia de los asistentes. Muchos grupos han optado por comer o picar algo sin salir del recinto, lo que ha ayudado a mantener la afluencia constante a lo largo de la jornada y a dar un pequeño empujón adicional a la economía local asociada al evento.

Último fin de semana con autores de gran tirón y una feria que mira al futuro

La recta final de la 42ª Feria del Libro de Castellón ha estado marcada por la llegada de autores con gran proyección mediática, llamados a concentrar buena parte de la atención del público. Entre ellos, Antonio Mercero, uno de los integrantes del fenómeno literario Carmen Mola, con la obra “Está lloviendo y te quiero”, y Juan del Val, Premio Planeta con “Vera, una historia de amor”.

Se esperaba, y así ha sido, una elevada afluencia de lectores y colas para la firma de ejemplares en estas sesiones, que han servido como broche para una edición especialmente intensa. La imagen de lectores aguardando su turno, libro en mano y cámara preparada, se ha convertido en una estampa habitual de los últimos días de certamen.

Desde el Ayuntamiento se insiste en que el balance de la feria anima a seguir trabajando en una programación cultural cada vez más ambiciosa, con el objetivo de reforzar el papel de Castellón como ciudad abierta a grandes eventos literarios. La combinación de cifras récord, presencia de autores, implicación del sector y buena respuesta ciudadana apunta a una línea de crecimiento sostenido.

Al mismo tiempo, iniciativas como el Concurso de Relatos de Mujeres, la promoción del talento local, las actividades escolares, la música en directo y los servicios bibliotecarios itinerantes muestran que la feria no solo se centra en las ventas, sino que aspira a consolidarse como un proyecto cultural de largo recorrido, con impacto educativo, social y económico.

Con el parque Ribalta ya reconocido como su hogar natural, la Feria del Libro de Castellón se confirma como una cita imprescindible para lectores, profesionales del libro y visitantes de dentro y fuera de la provincia, un evento que demuestra que la cultura puede llenar parques, generar actividad económica y, al mismo tiempo, tejer comunidad alrededor de los libros.

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