La Feria del Libro de Benavente cierra su edición con un balance agridulce y una gran participación cultural

Última actualización: 9 agosto, 2026
  • La XXVII Feria del Libro de Benavente ha reunido a cerca de 50 autores y 46 presentaciones en el Paseo de Soledad González.
  • El balance de ventas ha sido desigual: mientras algunos expositores como Notting Hill han mejorado, otros como la Librería Maldonado han notado una caída.
  • La programación ha incluido talleres infantiles, cuentacuentos, conciertos y la exposición sobre Miguel Delibes.
  • El cierre con el Día del Niño y la Biblioteca ha puesto el broche final a una edición marcada por el contacto directo entre autores y lectores.

Feria del Libro de Benavente

La XXVII edición de la Feria del Libro de Benavente ha vuelto a demostrar que la cultura tiene un hueco importante en el verano zamorano. Durante cinco días, el Paseo de Soledad González se ha convertido en un punto de encuentro para lectores, escritores y editores, con una programación que ha combinado presentaciones, talleres y actuaciones musicales. La cita, que arrancó el miércoles 5 de agosto, ha reunido a cerca de medio centenar de autores y ha ofrecido un total de 46 presentaciones de libros, además de recitales poéticos, tertulias y encuentros entre creadores y público.

El acto inaugural contó con la participación de Alfonso Goizueta, finalista del Premio Planeta, y con la exposición «Ángeles, el equilibrio de Miguel Delibes», que descubre la faceta más íntima del escritor vallisoletano a través de fotografías y documentos personales. La organización repartió además 300 abanicos conmemorativos entre los asistentes, un detalle que ha contribuido a crear un ambiente festivo y cercano.

Feria del Libro de Benavente
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Una programación repleta de actividades para todos los públicos

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La agenda de la feria ha estado marcada por una intensa actividad literaria. Durante las mañanas se han sucedido las presentaciones de novedades editoriales, con títulos como ‘Adherencias’, de Val Marchante; ‘Destino familiar’, de David Álvarez Sánchez; o ‘La sonrisa del delfín’, de Manuel Álvarez Benavente. El Grupo Literario Cien Miradas ha tenido una presencia destacada, con la presentación de varios poemarios y una charla sobre «Editar desde la periferia» a cargo de Cristian Velasco.

Las tardes han estado dedicadas a los talleres infantiles y juveniles. El jueves, el escritor Luis María Compés impartió un taller de fomento de la escritura y la cultura literaria para niños, mientras que el viernes se celebró un taller de ilustración, lectura y escritura dirigido a mayores de 8 años, bajo el lema «Crea, imagina y da vida a tus historias». Los más pequeños también disfrutaron de cuentacuentos y actividades de animación a la lectura, como el espectáculo «Cuentos fantásticos antes de un eclipse», de Manu Ferrero.

La música ha sido otro de los ejes de la programación. El jueves actuó el grupo de música y baile tradicional Son de Los Valles, el viernes fue el turno de la Coral Benaventana, y el sábado se celebró un recital de órgano y canto a cargo de Conchi Moyano y María Jesús García en la iglesia de Santa María del Azogue. Estas actuaciones han puesto el broche musical a cada jornada, creando un ambiente festivo que ha animado a los visitantes a pasear entre las casetas.

Balance desigual entre expositores y editores

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Uno de los aspectos más comentados ha sido el balance de ventas, que no ha sido uniforme. Mientras que algunos libreros y editores han señalado una menor afluencia de público que en ediciones anteriores, otros consideran que el resultado ha sido similar al del año pasado. La librería Maldonado, especializada en libros de segunda mano, ha sido una de las más perjudicadas, con apenas ventas de poesía y ejemplares de escuela antigua. Su responsable lamentaba que «ha habido horas en las que apenas se ha acercado al expositor una o dos personas».

En el lado positivo, la editorial Notting Hill, que suma 14 años consecutivos en la feria, ha calificado la edición como «el segundo año con más ventas», según su responsable Cristian Velasco. La fidelidad de los lectores ha sido clave para este éxito, ya que muchos acuden cada año a buscar las novedades de sus autores favoritos. La asociación Poetas del Mundo también ha hecho un balance positivo, destacando el carácter solidario de sus antologías, cuyos beneficios se donan íntegramente a causas sociales.

La asociación Cien Miradas, de reciente creación, ha valorado la experiencia como «fenomenal, mucho mejor que el año pasado», según Susana Aguirrizabal. El ambiente y la participación del público han sido los grandes triunfadores, aunque algunos expositores han reclamado una mejor ubicación para aumentar la visibilidad de sus puestos.

El valor del contacto directo con el lector frente a la era digital

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En plena era del comercio electrónico, los profesionales del sector han coincidido en destacar la importancia de estas citas presenciales. El contacto ‘tú a tú’ con el lector es un valor que no se puede replicar en internet, como señalan desde Notting Hill: «Las plataformas online han llegado con mucha fuerza, pero ahí no puedes captar la esencia ni crear un vínculo real con el autor». Esta cercanía también la han destacado los libreros de la Librería Ángela, que celebran el ambiente familiar que se genera año tras año.

Otro de los debates ha sido la irrupción de la inteligencia artificial en el sector editorial. Varios sellos independientes han comenzado a aplicar certificados de calidad literaria para garantizar un trabajo artesanal de corrección, estilo y maquetación, frente a la dificultad de detectar obras generadas por algoritmos. La experiencia del libro físico sigue siendo insustituible para muchos autores, que valoran poder mostrar su obra en persona.

Cierre con el Día del Niño y la Biblioteca

La última jornada, celebrada el sábado, estuvo dedicada al público infantil y a las bibliotecas. El cuentacuentos «Cuentos fantásticos antes de un eclipse» y la lectura pública de «Canta, Federico, canta» fueron las actividades estrella, seguidas de un sorteo de libros infantiles y juveniles entre los asistentes. La mañana del sábado salvó, según algunos expositores, una feria que había tenido una escasa participación en las presentaciones matinales de los días anteriores.

Con el cierre de las casetas, los autores y editores han compartido sus últimas conversaciones con los lectores, dejando un sabor agridulce. La feria ha vuelto a demostrar su capacidad para reunir a la comunidad literaria de la comarca, aunque las ventas no hayan sido tan boyantes como en otras ocasiones. La organización ya piensa en la próxima edición, con el objetivo de seguir fomentando la lectura y el encuentro entre creadores y público.