Pocas obras dramáticas se muestran tan vigentes hoy en día como La vida es sueño. Drama religioso o filosófico que, desde el absoluto seiscentista, urde sus raíces en los mitos orientales, la literalidad de su lección moral es capaz, sin embargo . de traducirse en lectura política (educación de príncipes) y en grito revolucionario. Pero, sobre todo, es pieza clave en la historia del conocimiento, del reconocimiento por parte del hombre de su conciencia de existir. Desde el mito de la caverna de Platón hasta la frontera de la modernidad que supone su proximidad en el tiempo y en las inquietudes a la filosofía cartesiana, La vida es sueño se constituye en un modelo de la duda metódica resuelta no a través de la seguridad del pensar, sino por medio de una peripecia trágica que desemboca en el absoluto moral. Por medio de una magnífica parábola literaria y de la grandiosidad de una puesta en escena que vislumbramos en la fuerza suasoria del discurso, Calderón muestra cómo sobre el error no se puede levantar el edificio de la verdad. Y que para la pasión, como todo lo humano, puede someterse a sistema.

Bajo este título, Valle-Inclán agrupa tres esperpentos -Las galas del difunto, Los cuernos de don Friolera y La hija del capitán- que, de ese modo, cobran un nuevo sentido unitario como visión de un espejo deformado de un cuarto de siglo de vida española.

Ramón María del Valle-Inclán (Villanueva de Arosa, Pontevedra, 1866-Santiago de Compostela, 1936), presidente del Ateneo de Madrid y director de la Academia de Bellas Artes de Roma, fue una de las personalidades más interesantes de la generación del 98. Gran poeta, forjador del idioma, creador del esperpento y autor de novelas históricas, Valle-Inclán hizo el mejor teatro de su tiempo. COLECCIÓN AUSTRAL presenta en este volumen LUCES DE BOHEMIA, esperpento trágico de la vida literaria de la época. Al degradarse la realidad aparece la farsa y, en un segundo nivel, el esperpento; «Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento», aclara Valle-Inclán. Aquí el espejo cóncavo es una conciencia dolorida, una conciencia moral que escandaliza o aterra. Resulta patético que quien vea la verdad sea un ciego, Max Estrella, soñador perdido en un Madrid absurdo y hambriento. La magnífica Introducción de Alonso Zamora Vicente, de la Real Academia Española, y la ilustrativa Guía de lectura y Glosario preparados por Joaquín del Valle-Inclán nos descubren el universo mágico del genial escritor, el entramado de relaciones entre la realidad y el texto y la visión voluntariamente deformadora y crítica que se oculta bajo la caricatura; un completo y sugerente análisis de las claves de la creación valleinclaniana.

«La zapatera prodigiosa es una farsa simple, de puro tono clásico, donde se describe un espíritu de mujer... y se hace, al mismo tiempo y de manera tierna, un apólogo del alma humana... Yo quise expresar en mi Zapatera... la lucha de la realidad con la fantasía (entendiendo por fantasía todo lo que es irrealizable) que existe en toda criatura... No hay más personaje que ella y la masa del pueblo que la circunda con un cinturón de espinas y carcajadas... Lo más característico de esta simple farsa es el ritmo de la escena, ligado y vivo, y la intervención de la música que me sirve para desrealizar la escena y quitar a la gente la idea de que 'aquello está pasando de veras', así como también para elevar el plano poético con el mismo sentido que lo hacían nuestros clásicos», Federico García Lorca. Joaquín Forradellas ofrece en esta edición un texto crítico, enriquecido con documentos que lo contextualizan y analizado desde varias perspectivas que permiten una lectura de La zapatera prodigiosa sobre el trasfondo de todo el teatro lorquiano.

Nacido en el seno del teatro, durante una gira por América de la compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza (1921), Fernando Fernán-Gómez fue educado en Madrid, en el barrio de Chamberí, escenario y microcosmos de la guerra civil española en su obra Las bicicletas son para el verano. Su vocación infantil fue doble: la interpretación y la escritura; pero si públicamente se inclinó por la carrera de actor, nunca dejó de escribir y, desde luego, de leer. A la consagración popular que ya tenía como actor se une el prestigio de un gran escritor, miembro de la Real Academia Española. Los primeros poemas y narraciones breves dieron después paso al teatro: su drama La cortada tuvo un accésit en el premio Lope de Vega, que luego ganaría con Las bicicletas son para el verano (1984), considerada como su obra maestra. Nuestra edición, precedida de una Introducción de Eduardo Haro Tecglen, en donde estudia la producción y la vida de Fernando Fernán-Gómez, se completa con una Guía y propuestas de lectura de la obra, una de las más importantes de la literatura dramática española.