Los cabrones también se enamoran

Soy Helena Miller, aunque él se empeñe en llamarme Helena con hache… Sobra decir que lo odio, ¿verdad? ¿A él? A él también, por supuesto. No me he parado a pensar siquiera cómo he acabado trabajando en New York Style tras una entrevista de los más rara, ¿qué por qué? Pues porque… No pienso desvelarte todos mis secretos, ¡entonces no tendría gracia! El señor microbio, que así es como lo llamo cariñosamente —añádase un puñado de ironía en esta parte—, me ha encomendado una misión: debo escribir una columna en la revista sobre cómo conquistar a un hombre… ¡Yo! Que no tengo ni idea de ello, en fin, me toca improvisar, eso sí, mientras mi mente se plantea cómo ser creativa para cumplir el objetivo por el cual me han contratado, jugaré a ser su piedra en el zapato. Lo que no me esperaba es que la cosa se terminara complicando hasta el punto en que… en que… Pues hasta este punto. Loren, Mia y Sarah, mis mejores amigas, intentarán ayudarme en este camino, unas veces acertarán y otras me complicarán las cosas más aún y luego está Guille, mi compañero de piso que solo piensa en… ¿empotrarme? Líos, risas, confesiones, consejos, vodkas, enemigos, amigos, verborrea, dramatismo, locuras… Esos son ingredientes que encontrarás en mi historia, ¿te atreves a descubrirla? Si no lo haces, te arrepentirás… ¡Os presento mi mundo! ¡Bienvenid@s!

Ni un flechazo más

Eva lleva cinco años viviendo en Chicago y alterna varios trabajos para poder pagar el alquiler. Siempre ha creído en el amor a primera vista, aunque teme poseer un imán para atraer sólo a hombres que se convierten en ranas casi al instante de conocerlos. Quien jamás le falla es su amigo Daryl, un médico gay que, de vez en cuando, actúa como drag queen. Por eso, cuando Owen Baker, el hermano de Daryl, se presenta por sorpresa para comprobar con sus propios ojos a qué dedica el tiempo libre su hermano menor, Eva no duda en seguirle el juego a Daryl y se hace pasar por su novia. A partir de ese momento, Eva y Owen se verán envueltos en un sinfín de situaciones alocadas, sugerentes y disparatadas, y tendrán que luchar contra una atracción que son incapaces de frenar, dando pie a un juego mucho más peligroso y tentador que el anterior. ¡Esto es la guerra!