- La 85ª edición concluye con una facturación estimada de 7,26 millones de euros tras 17 días de intensa actividad literaria.
- El ambiente de humor ha marcado las jornadas finales, con autores de la talla de Juan Gómez-Jurado y Julia Navarro movilizando a miles de seguidores.
- La próxima convocatoria de 2027 ya tiene temática confirmada: se centrará en las memorias para celebrar el 60 aniversario en El Retiro.
- A pesar de las complicaciones de movilidad por la visita del Papa León XIV, la afluencia de público rozó los 600.000 visitantes con dispositivo móvil.

La 85ª edición de la Feria del Libro de Madrid ha echado el cierre tras algo más de dos semanas donde las letras y el contacto directo entre creadores y público han sido los protagonistas absolutos. Durante estos 17 días, el emblemático Paseo de Coches se ha transformado en un hervidero de gente que, a pesar de los sofocos del calor o los cambios de tiempo, no ha querido faltar a su cita anual con las novedades editoriales más destacadas del panorama actual.
Este último domingo 14 de junio se ha vivido con una intensidad especial, ya que los lectores más rezagados han aprovechado hasta el último minuto para pasear entre las 366 casetas instaladas. El balance global de la organización arroja datos de participación muy sólidos, consolidando este evento como uno de los pilares culturales de la capital española, capaz de resistir incluso a los grandes desafíos logísticos que han marcado las últimas semanas.
Las firmas que han marcado el ritmo del cierre

La jornada de clausura ha contado con nombres de auténtico peso en la literatura comercial y de prestigio, provocando colas que recordaban a los mejores años del evento. Escritores como Juan Gómez-Jurado han congregado a una legión de seguidores interesados en su thriller ‘Mentira’, demostrando que el fenómeno fan literario sigue más vivo que nunca en nuestras fronteras. Por su parte, la prolífica Julia Navarro ha repetido sesiones de mañana y tarde, atendiendo a un público fiel que buscaba una dedicatoria en su obra más personal hasta la fecha.
No han faltado tampoco figuras consagradas como Eduardo Mendoza, quien ha vuelto a traer su particular ironía al Retiro con el regreso de su detective más famoso. El interés por las letras nacionales se ha visto complementado por la presencia de ganadores de premios prestigiosos como David Uclés, reciente Premio Nadal, o Paloma Sánchez-Garnica, cuya novela ‘Victoria’ sigue siendo uno de los títulos más buscados por los visitantes que consultan la guía de firmas de autores en la feria.
Para aquellos que buscaban una reflexión más profunda sobre la actualidad, Javier Cercas ha ofrecido su visión sobre el periodismo y la democracia, atrayendo a un perfil de lector interesado en el ensayo y la crónica. Esta diversidad de géneros y autores es, sin duda, el ingrediente secreto que hace que cada año la feria mantenga ese aire de celebración compartida, donde el buen rollo entre los asistentes suele ser la tónica dominante a pesar de las esperas bajo el sol.
Cifras y desafíos de una edición atípica

En el apartado puramente económico, la dirección de la feria ha comunicado que la facturación provisional se sitúa en torno a los 7,26 millones de euros. Aunque la cifra es ligeramente inferior a los registros del año pasado, se considera un éxito rotundo dadas las restricciones de movilidad sufridas en el centro de Madrid debido a la visita oficial del Papa León XIV, un acontecimiento que trastocó el ritmo habitual de llegadas al parque durante varios días clave.
La directora Eva Orúe ha señalado que, pese a tener que competir con eventos de gran magnitud histórica y las alertas meteorológicas que amenazaron con cierres prematuros, los ciudadanos han respondido con creces. Con unos 600.000 visitantes contabilizados mediante tecnología móvil, queda claro que el interés por el objeto libro físico y la experiencia de compra en el Retiro sigue siendo un plan imbatible para los madrileños y los turistas que visitan la ciudad en estas fechas.
Además del volumen de ventas, que ha superado los 430.000 ejemplares vendidos antes del recuento final, esta edición ha destacado por su enfoque en el humor y la sátira. La organización ha querido que la lectura y la risa fueran de la mano, reivindicando la literatura como un espacio para el pensamiento crítico y el disenso amable, algo que se ha notado en la programación cultural y en los encuentros temáticos realizados en los diversos pabellones.
Logística y futuro: la mirada puesta en 2027

Detrás de la magia de las firmas y los paseos, hay una infraestructura colosal que a menudo pasa desapercibida para el gran público. El montaje de este puzle gigantesco ha requerido miles de metros de perfiles y una coordinación milimétrica para que cada una de las casetas estuviera lista para recibir a los más de 4.500 autores que han pasado por aquí. Este esfuerzo logístico permite que el evento sea considerado uno de los montajes de calle más grandes de toda Europa.
Mirando ya hacia el horizonte, la organización ha anunciado que la edición número 86 se centrará en el concepto de ‘las memorias’. Este eje temático no es casual, ya que en 2027 se celebrará el 60 aniversario de la estancia de la feria en el Jardín del Buen Retiro. Se buscará reflexionar sobre los relatos personales y colectivos que construyen nuestra sociedad, rindiendo homenaje también a las librerías como guardianas de esa memoria compartida a lo largo de las décadas.

Acceso y transporte para los últimos visitantes
Para facilitar la llegada de quienes han apurado hasta el cierre, los servicios de Metro y Renfe han mantenido un refuerzo constante. Estaciones como Príncipe de Vergara o Retiro han sido los puntos de entrada principales, demostrando que el transporte público es la opción más cómoda para evitar las complicaciones de aparcamiento en una zona que ha recuperado su pulso habitual tras las alteraciones de tráfico de la semana pasada.
La 85ª edición se despide con el sabor de un trabajo bien hecho y la satisfacción de haber mantenido vivo el vínculo entre quienes escriben y quienes leen. Aunque los datos económicos muestren una ligera moderación respecto al ejercicio anterior, el impacto cultural y la vitalidad demostrada en las calles de Madrid confirman que la feria es mucho más que un mercado de libros: es un termómetro social imprescindible que nos recuerda, año tras año, que la curiosidad y las ganas de descubrir nuevas historias no entienden de crisis ni de obstáculos logísticos.

