- Una jueza de EE.UU. aprueba el acuerdo de 1.500 millones de dólares entre Anthropic y un grupo de autores por usar medio millón de libros pirateados.
- La compensación asciende a unos 3.000 dólares por obra, y más del 91% de los afectados ya ha reclamado su parte.
- El tribunal distinguió entre el uso legítimo de obras legales y la infracción por descargar de repositorios piratas como Library Genesis.
- El acuerdo no sienta precedente vinculante para otros casos abiertos contra OpenAI, Google o Meta, pero marca un hito en la industria.

La empresa de inteligencia artificial Anthropic ha recibido el visto bueno definitivo de la justicia estadounidense para cerrar la mayor demanda colectiva por derechos de autor de la historia del país. El acuerdo, valorado en 1.500 millones de dólares (unos 1.300 millones de euros), pone fin a un litigio que comenzó en 2024, cuando un grupo de escritores acusó a la compañía de haber utilizado sus obras sin permiso para entrenar a Claude, su chatbot de inteligencia artificial generativa.
La jueza federal Araceli Martínez-Olguín, con sede en San Francisco, ratificó el pacto el pasado 20 de julio y rechazó las objeciones de algunos autores que consideraban la compensación insuficiente. La resolución afecta a aproximadamente 500.000 libros, por los que los titulares de derechos recibirán unos 3.000 dólares (2.630 euros) por cada obra. Según datos de Anthropic, más del 91% de los autores y editoriales incluidos ya han presentado sus reclamaciones para cobrar.
El origen del conflicto: libros pirateados y uso legítimo
La demanda, presentada en agosto de 2024 por los escritores Andrea Bartz, Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson, sostenía que Anthropic había descargado cerca de medio millón de libros desde repositorios ilegales como Library Genesis y Pirate Library Mirror. La empresa no solo adquirió ejemplares de forma legal para digitalizarlos, sino que también almacenó copias pirateadas en una biblioteca central que luego utilizó para entrenar a Claude.
El entonces juez del caso, William Alsup, dictaminó en junio de 2025 que el entrenamiento de un modelo de IA con obras protegidas podía encajar dentro de la doctrina del fair use o uso legítimo, una interpretación favorable a las tecnológicas. Sin embargo, también concluyó que la descarga y almacenamiento de libros procedentes de sitios pirata constituía una infracción independiente de los derechos de autor, exponiendo a Anthropic a indemnizaciones legales de hasta 150.000 dólares por obra. Ante el riesgo de una factura potencial de cientos de miles de millones, la compañía optó por negociar un acuerdo.

Reacciones y detalles del pacto
La consejera general adjunta de Anthropic, Aparna Sridhar, declaró en un comunicado que la empresa acoge la resolución con satisfacción y destacó que más del 91% de los beneficiarios ya han reclamado su parte. Por su parte, el abogado principal de los demandantes, Justin Nelson, calificó el acuerdo como «la mayor recuperación de derechos de autor conocida públicamente hasta la fecha». El pacto obliga a Anthropic a destruir los conjuntos de datos creados a partir de esas bibliotecas piratas, aunque solo los relacionados con el material cubierto por la demanda.
Algunos autores impugnaron el acuerdo por considerarlo insuficiente frente a los beneficios potenciales de la tecnología, pero la jueza Martínez-Olguín desestimó las quejas al considerar que los riesgos de ir a juicio eran superiores para los demandantes. También recortó los honorarios de los abogados, que pasaron de los 187,5 millones solicitados a algo más de 101 millones de dólares.
Un precedente limitado y el contexto europeo
Este acuerdo no sienta un precedente vinculante para otros casos abiertos contra empresas como OpenAI, Google o Meta, ya que al haberse resuelto mediante pacto antes de llegar a una instancia superior, la interpretación del tribunal no obliga a otros jueces. Sin embargo, marca un hito al separar dos cuestiones clave: el uso legítimo de obras legales y la infracción por obtenerlas de fuentes ilegales. En Europa, esta distinción también está ganando terreno. Una sentencia dictada en Múnich obligó a OpenAI a modificar su entrenamiento tras utilizar música protegida sin licencia, lo que demuestra que los tribunales empiezan a distinguir entre aprender de una obra y conseguirla de forma ilícita.
El caso de Anthropic se convierte así en uno de los primeros grandes referentes judiciales sobre el entrenamiento de modelos de IA con contenido protegido, aunque el debate legal sobre los límites del uso legítimo y los derechos de autor sigue abierto. La factura de 1.500 millones de dólares demuestra que cuando medio millón de libros pirateados terminan dentro del mismo procedimiento, la industria tecnológica se enfrenta a consecuencias económicas de gran calado, pero la resolución deja claro que cada litigio dependerá de sus propias circunstancias.